Por Julio Luzardo

La semana pasada Julio Sánchez Cristo me hizo una entrevista en La W, junto con la Ministra de Cultura Mariana Garcés, referente al artículo que publiqué hace unas semanas sobre la nueva Convocatoria del FDC, donde me pareció que se estaba actuando equivocadamente y muy a la ligera sobre un proceso anual que se ha vuelto indispensable no solamente para el medio cinematográfico en general, sino especialmente para las nuevas generaciones que están saliendo a diario de las escuelas de cine para estrellarse con un medio donde no hay trabajo y el futuro es bastante incierto. Dentro de esta escasez de posibilidades y una taquilla de cine nacional cada vez menor, las convocatorias del Fondo de Cinematografía del CNACC se han vuelto la única tabla de salvación para muchos y una fuente de esperanza para el futuro donde sus sueños se pueden volver realidad… así sea en algún día lejano. Actuar con ligereza e improvisación ante un panorama como este me parece una verdadera irresponsabilidad.

EL “ELEFANTE” NO ES LO QUE PARECE

En principio, crear un estímulo “todo terreno” de un millón de dólares, con todos los gastos incluidos, puede ser un experimento bastante interesante; siempre y cuando no vaya en contravía con lo que se ha logrado en diez años de trabajo minucioso donde cada paso se ha tomado de acuerdo a los recursos disponibles en el momento y siempre se ha tenido como primordial las necesidades de las nuevas generaciones que están entrando al medio en números alarmantes. En estos años se ha intentado -con bastante éxito- cubrir todas las etapas de la cadena de producción cinematográfica desde la primer idea hasta que se apaga la última bombilla de la sala de cine después de la función. Pero ingresar al salón con dos elefantes a la vez, puede aplastar todo lo que se había construido antes. Y -tristemente- esto es lo que ha sucedido con la nueva Convocatoria de Ficción del 2014.

PRIMERO, UNOS ANTECEDENTES

Desde que se instaló el Consejo de Cinematografía que precedía al que está ahora, el del período 2011 – 2013, Dario Vargas, uno de los dos consejeros de la Sra. Ministra, arrastraba con él la idea de crear un proyecto de una película de un millón de dólares, que como gancho publicitario tenía muchas posibilidades, pero que en la práctica no era muy aconsejable y el paternalismo implícito no era exactamente el propósito de la Ley de Cine 814. Desde un inicio tomamos la idea en broma y se volvió como un chiste recurrente en muchas de nuestras sesiones, pero la verdad es que nunca se cristalizó en serio. Sin embargo, después de la salida de algunos de nosotros para darle paso al nuevo Consejo, por alguna extraña razón o intervención, parece que la idea caló en los miembros del nuevo Consejo y los resultados están claramente impresos en la nueva convocatoria.

¿QUE SIGNIFICA TODO ESTO?

Aunque se ha tratado de obviar y minimizar los daños colaterales de insertar dos proyectos que desde un inicio acaparan un pedazo desproporcionado de los fondos designados a las Convocatorias de Ficción del FDC, se sabía de antemano que los cambios o los “machetazos” a los otros estímulos iban a ser brutales y despiadados. Y así fue. De siete estímulos de $700 millones, quedaron solamente tres, también se eliminaron los dos de $350 millones cada uno, uno de posproducción de $150 millones y uno de documental de $300 millones. Esos son ocho (8) proyectos de largometraje, que suman $3,950 millones en conjunto, que se eliminaron de un brochazo para darle cabida a dos proyectos que solamente están abiertos a realizadores y productores con experiencia. Y -como si fuera poco- adicionalmente le rebajaron más de $700 millones a las convocatorias en general, dinero que hubiera podido ser otro estímulo utilizable. ¿Y qué quedó de este improvisado “revolcón”? Tres proyectos de $700 millones, uno de posproducción de $150 millones y uno de documental de $300 millones: Cinco (5) proyectos en total donde también se deben incluir -desde luego- los dos “elefantes”. El recorte fue tenaz y el resultado apabullante. De una vez por todas se desvanecieron muchos proyectos, se esfumaron los sueños y se cerraron las posibilidades de trabajo para cientos de actores, técnicos, auxiliares, equipos de renta, servicios, transportes, estudios de sonido, etc. Y todo esto se hizo sin ningún plan previo ó análisis del sector, ya que no existen estudios sobre este tema en particular. Simplemente se hizo porque sí… porque se podía hacer. Y como dijo la Ministra con gran satisfacción y orgullo en la entrevista de La W: “no tiene un solo salvamento de voto, fue acogida por unanimidad”.

¿Y EL RAZONAMIENTO DETRAS DE ESTA DECISION?

El razonamiento, argumento, explicación o el “reason why”, como dirían nuestros amigos publicistas, no se conoce verdaderamente. ¿Falta de información? ¿Desconocimiento de lo que está en juego? ¿Ganas de experimentar con la plata del cine? ¿Presión por parte del sector del gobierno que siempre domina las decisiones del Consejo? ¿O simple cansancio después de horas de discusiones estériles? Etc., etc., etc.

Una posibilidad, que dejó entrever la Ministra en una pequeña porción de la entrevista, fue la mención casi perdida de darle oportunidad a los que ya tienen experiencia. Sin embargo, en este momento los que tienen esa experiencia, directores reconocidos y prestigiosos como Felipe Aljure, Víctor Gaviria, Sergio Cabrera, Lisandro Duque, Camila Loboguerrero, Ciro Guerra, entre otros, ya están trabajando en proyectos ganadores de las últimas convocatorias del FDC y por eso están incapacitados para participar este año mientras tengan contratos pendientes con Proimágenes, así que ese argumento no funciona.

Entonces quedamos con la explicación, o más bien la excusa, que ya me habían dado dos de los Consejeros actuales, que quedó confirmada en la sesión de preguntas y respuestas sobre la Convocatoria del 2014, que se realizó en un salón de la Biblioteca Nacional el 8 de Abril y se transmitió por internet vía streaming: debido a la supuesta fuerte caída de los recaudos del FDC para este año, por la falta de material taquillero de Hollywood, el Mundial de Fútbol y hasta el Festival Iberoamericano de Teatro, se estimaba una pérdida de más de $2,000 millones de pesos para el Fondo, y ante este supuesto desastre económico la única solución era recortar el presupuesto drasticamente. Por eso salieron “a volar” los ocho estímulos que ya mencionamos anteriormente, se hizo el recorte de los $700 millones y se abrió el campo para que los dos elefantes de un millón de dólares entraran al salón tranquilamente. Aunque esta excusa, llena de incongruencias que parecen fabricadas por el mismo Cantinflas, es la que se utilizó para de alguna forma justificar el desacierto.

Sin embargo, como la vida real -y no la inventada- a veces nos da unas sorpresas inesperadas, la taquilla de cine en Colombia ha tenido un alza impresionante este año y ha llegado a las cifras de 23.32% en taquilla y 21.84% en asistencia desde el 1o de Enero al 20 de Abril del presente año por encima del 2013 donde el alza en la misma época en comparación con el 2012 fue de solamente del 8.87% en taquilla y el 4.26% en asistencia, que ha sido la medida normal de los últimos años. Además, en los 50 días que faltan para el inicio del Mundial, se van a estrenar tres películas supremamente taquilleras: Spiderman, que ya se estrenó con records impresionantes en Inglaterra, México y Alemania, la nueva X-Men y Godzilla. Y como si fuera poco, durante el Mundial se van a estrenar otras tres superproducciones de Hollywood, que con o sin Mundial, van a funcionar supremamente bien. Y el resto del año -que nunca ha sido la mejor época en cuanto a taquilla o grandes estrenos- será igual como el resto de los años, así que resumiendo en pocas palabras: aquí no pasó nada y la “excusa reina” para torpedear los ocho estímulos no quedará sino como un simple mal recuerdo de una mala gestión.

Y, A FIN DE CUENTAS, ¿QUE VA A PASAR?

Como todo en Colombia: nada. Todo seguirá igual. Dentro de pocos días nadie se va a acordar de este episodio, ni a nadie le va a importar. Solamente a los ocho grupos de nuevos cineastas, que son los verdaderos damnificados en esta triste historia, que jamás sabrán si perdieron su gran oportunidad -su “cuartico de hora”- de brillar en las pantallas de cine por culpa de improvisaciones, ligerezas o de trucos irónicos que nos depara el destino. Pero si tienen talento y la suficiente constancia, ojalá sigan luchando y soñando por un mejor futuro con mayores posibilidades. Porque, como dicen popularmente, “no hay mal que dure cien años…”


 

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