Por Julio Luzardo

Ya se ha institucionalizado la publicación de la Convocatoria por Concurso del FDC, dentro del Festival de Cine de Cartagena y este año no fue la excepción. Una vez alejados del ambiente de jolgorio, sol, mar, talleres, encuentros y premiaciones a granel, es bueno hacer un análisis concienzudo de dichos reglamentos, que a primera vista traen grandes diferencias con los años anteriores. De hecho, es el cambio radical más fuerte que se ha hecho en las Convocatorias anuales en estos primeros 10 años desde la implementación de la Ley de Cine 814, donde se destaca a primera vista el detalle alarmante de $710 millones de pesos menos en el renglón principal de Ficción, que constituye la columna vertebral de estos estímulos de fomento cinematográfico.

EL MISTERIO DE LOS ESTIMULOS QUE NO CRECEN

El Fondo para el Desarrollo Cinematográfico – FDC- es un instrumento de financiación creado por la ley 814 de 2003, que se alimenta de los dineros provenientes de la contribución parafiscal a cargo de los exhibidores cinematográficos (8,5%) sobre el monto neto de sus ingresos por la exhibición en salas; de los distribuidores que realicen la actividad de comercialización de derechos de exhibición de películas cinematográficas para salas de cine o salas de exhibición establecidas en territorio nacional (8,5%) y de los productores de largometrajes colombianos (5%), principalmente.  Adicionalmente, la Ley de Cine estipula claramente que “Al menos el setenta por ciento (70%) de los recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico FDC serán arbitrados hacia la creación, producción, coproducción y, en general, a la realización de largometrajes y cortometrajes colombianos”.

Sin embargo, a pesar del reciente “boom” sin antecedentes en el aumento de taquilla de cine en Colombia, que subió de $198,000 millones de pesos en el 2009 a $352,000 millones en el 2013 (incremento del 77,78%) y en la asistencia, de 27 millones de espectadores en el 2009 a 43 millones en el 2013 (aumento del 59,26%), estos crecimientos significativos no se ven reflejados en las Convocatorias de Ficción del FDC, que se supone deben regirse por los porcentajes del recaudo anual recibido.

Extrañamente y a pesar del gran crecimiento del recaudo, en los tres años entre el 2011 y el 2013, el monto de los estímulos para la Convocatoria de Ficción, se ha mantenido constante y estable, sin reflejar para nada, los aumentos brutos anuales de taquilla del período entre los años 2011 (13,93%), 2012 (11,48%) y 2013 (7,38%):

Convocatoria del 2011 – $ 10.320.000.000

Convocatoria del 2012 – $ 10.480.000.000

Convocatoria del 2013 – $ 10.130.000.000

Convocatoria del 2014 – $ 9.420.000.000

Según los datos anteriores, se evidencia que en la nueva Convocatoria del 2014,  extrañamente el monto total de estímulos en comparación con los años previos, se redujo en $710 millones, cuando lo más lógico debería ser lo contrario.

LOS LARGOMETRAJES QUE DESAPARECEN POR ARTE DE MAGIA

El proceso de la implementación de la Ley de Cine 814 ha sido lento, pero seguro, escalando peldaño por peldaño, manejando los recursos de una manera conservadora y juiciosa, haciendo los cambios necesarios de acuerdo a las experiencias ganadas. Como casi todo en la vida, no ha sido un camino fácil, se han presentado problemas de toda índole, pero es innegable el aprendizaje acumulado. De pronto ha faltado un poco de experimentación y después de diez años ya es hora de hacer un estudio a conciencia de lo logrado y de lo que falta. Pero nada nos había preparado para lo que encontramos en esta nueva Convocatoria…

Desde el año 2010, cuando se aumenta el estímulo de Producción a $600 millones de pesos por proyecto, van aumentando progresivamente el número de largometrajes del 2011 al 2013, hasta que llegamos al 2014:

2010 – 10 largometrajes (incluyendo documental y animación)

2011 – 14 largometrajes (incluyendo documental y animación)

2012 – 15 largometrajes (incluyendo documental y animación)

2013 – 16 largometrajes (incluyendo documental y animación)

2014 – 10 largometrajes (incluyendo documental y animación)

Así como los cangrejos, se da un paso adelante y dos para atrás.

¿DOS PELICULAS DE UN MILLON DE DOLARES CADA UNA?

Es bien sabido que ante la mala taquilla de la mayoría de las películas que han tenido estímulos de Producción del FDC en los últimos años, las posibilidades de financiación se han dificultado más y más, y ni siquiera los beneficios tributarios que brinda la Ley han sido gancho atractivo para atraer nuevos inversionistas. Pero no hay ninguna duda que el problema de falta de taquilla está centrado más en la escogencia de temas que de plata. ¿Entonces por qué se tomó la decisión de desbaratar lo que se venía haciendo con aceptable éxito, para abrirle campo a dos proyectos de un millón de dólares cada uno, que supuestamente curarían todos los males del cine nacional?

A vuelo de pájaro, un estímulo de un millón de dólares para la producción de una película en un país como Colombia, sin una industria fuerte para respaldarlo, puede sonar como una buena idea, ¿pero dos? Eso sin duda alguna es riesgoso y mucho más cuando no se cuenta con un estudio de factibilidad para respaldarlo, sin ningún antecedente anterior, sin una ventaja aparente, y especialmente a costa de otros estímulos menos llamativos -pero fundamentales- para un sector que crece día a día y vive azarosamente de proyecto en proyecto. Así, más que una posible buena idea, termina pareciendo un error craso de improvisación.

En el Consejo de Cinematografía anterior (2011-2013), esta idea fue discutida  en varias oportunidades y nunca contó con el suficiente interés ni con el respaldo necesario de los miembros para apoyarla, ni siquiera como un posible ensayo. ¿Qué sucedió en estos últimos meses?

LOS DAMNIFICADOS

Sin entrar en muchos detalles, los dos proyectos millonarios, que son exclusivamente para directores y productores con experiencia en uno y dos largometrajes exhibidos, respectivamente, acabaron con las siguientes posibilidades de la gran base de realizadores nuevos que no han tenido la oportunidad de hacer sus primeros proyectos, y para los cuales los estímulos del FDC son como ganarse un “Oscar”:

  • Se bajó de siete (7) a tres (3) largometrajes de $700 millones cada uno, con la estipulación de que el primero es solamente para productores y directores que están haciendo su primer largometraje. Sin embargo, para los otros dos largometrajes no hay ninguna restricción sobre experiencia anterior, así que a la larga, los tres estímulos están en igualdad de condiciones. Resultado: 4 largometrajes y $2’800.000.000 perdidos para los aspirantes de esta modalidad.
  • Se eliminaron los dos (2) largometrajes de $350 millones cada uno para películas de bajo presupuesto o experimentales, que tuvieron 26 concursantes en el 2013, donde se destaca el proyecto Todas Para Uno de Harold Trompetero, que no fue preseleccionado ni ganador, pero que de todas maneras se filmó y se exhibió en Enero del presente año con más de 100,000 espectadores, cifra que supera todas las películas colombianas ganadoras del FDC (con la excepción de Roa), que se exhibieron en el país el año pasado. Además, ésta era la única convocatoria de largometraje donde el Productor se podía presentar como persona natural, detalle muy importante para muchos realizadores que no quieren entrar en los costos y el papeleo burocrático de formar una sociedad simplemente para concursar, sin garantía de nada en contraprestación.
  • Se eliminó uno (1) de los dos largometrajes de Posproducción, de $150 millones de pesos, único estímulo por concurso abierto al cine independiente colombiano, que ha sostenido contra viento y marea el número creciente de estrenos y la taquilla del cine nacional durante los 10 años de existencia de la Ley 814.
  • Se suprimió uno (1) de los dos largometrajes de Documental, de $300 millones de pesos, seguramente porque en los reglamentos de las películas “millonaria$” se establece que también pueden concursar largometrajes en animación y documental. Pero, tristemente, por lo menos en cuanto al documental, se ha comprobado hasta la saciedad que tiene muy poca aceptación por parte del público y sería un absurdo asignarle un millón de dólares cuando a leguas no se puede comparar sus costos y las dimensiones  logísticas con una realización de ficción y mucho menos una de animación.
  • Se quitaron cinco (5) cortos documentales de $50 millones cada uno, a pesar de haberse inscrito 94 proyectos en el 2013 (57 aceptados), que demuestra el gran interés que existe en este sector audiovisual, que ahora queda huérfano del 50% de sus anteriores posibilidades.
  • Además, en menor escala, se eliminaron o rebajaron:

Dos (2) cortometrajes normales de $50 millones cada uno
Un (1) cortometraje de animación de $60 millones
$80 millones menos a promoción y distribución de documentales
$70 millones menos al sector de Formación

¿Y TODO PARA QUE?

Este estímulo ‘todo incluido’ de dos proyectos de un millón de dólares cada uno, que según las palabras de la Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba,  “… viabiliza la financiación de toda la cadena de valor, lo que permite contemplar una planeación global e integral desde el diseño del proyecto, contemplando incluso la distribución de su película. Le evita al productor tener que presentarse a todas las modalidades por concurso, y también lo exime de las modalidades automáticas para promoción en salas de cine”.

CONCLUSION

Amanecerá y veremos si las grandes aspiraciones de la señora Ministra, que en realidad son las mínimas que se esperan de cualquier producción cinematográfica normal (cuesten lo que cuesten), se cumplan a cabalidad en esta ocasión con el millonario respaldo, generando grandes películas artísticas y desbordantes taquillas o si simplemente, engrosarán el inventario de medidas ligeras creadas a expensas del largo camino ya andado y de los sueños frustrados de muchos.

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