Trailers 2017

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Aquí encontrará los trailers/avances de las películas colombianas estrenadas en el año 2017
(Para ver el trailer coloque el cursor sobre el afiche de la película escogida y haga click)

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Historia del Cine Colombiano

Historia del Cine Colombiano

CAPITULO 1 – LOS PIONEROS

CAPITULO 2 – LA EDAD DE ORO

CAPITULO 3 – ADIOS AL CINE MUDO

CAPITULO 4 – LA TRAGEDIA DEL SONIDO

CAPITULO 5 – EL SEGUNDO AIRE

CAPITULO 6 – LANGOSTAS, VIBORAS Y UN MILAGRO

CAPITULO 7 – LLEGAN LOS MAESTROS

CAPITULO 8 – EL CINE TOMA SU RUMBO

CAPITULO 9 – DEL SOBREPRECIO AL MENOSPRECIO

CAPITULO 10 – EL ESTADO DE LAS COSAS

CAPITULO 12 – MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO

CAPITULO 13 –  ¡EL CINE NO SE RINDE CARAJO!

CAPITULO 14 – ¿SIEMPRE A CINCO CENTAVOS DEL PESO?

Artículos

Artículos

Artículos críticos sobre el comportamiento general del cine colombiano en los últimos años

 

A pesar de frases desinformadas como “el cine colombiano pasa por el mejor momento de su historia” (*) y todas las gacetillas, desprovistas de cualquier análisis objetivo, que siempre acompañan cualquier comunicado del Ministerio de Cultura, Proimágenes y el CNACC, el cine colombiano está ante una grave crisis de fondo, que nadie quiere reconocer. Pero -como se dice popularmente- “no hay nadie más ciego que el que no quiere ver”. Tristemente, la realidad es que nuestro cine ha perdido mucho en los años que lleva desde que se inició el nuevo período de la implementación de la Ley de Cine 814 en el año 2003.

EL INCREIBLE “BOOM” DEL ARRANQUE DE LA LEY DE CINE

Haciendo un poco de historia, el comienzo de la Ley de Cine en el 2006 con el estreno de Soñar No Cuesta Nada -título tremendamente profético- fue absolutamente espectacular con el rotundo éxito de seis películas financiadas en parte con los primeros estímulos del FDC (Fondo de Cinematografía), que llenaron los teatros con casi cuatro millones de espectadores en una época de pocas salas de exhibición y muchísimo menos público que el de hoy en día(**).

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Cuatro de las películas fueron ganadoras de la Convocatoria de Producción del 2005 y dos de la Convocatoria del 2006. Una de ellas, Paraíso Travel, fue la película más taquillera de cine en Colombia en el 2008, por encima de todas las películas exhibidas ese año en el país. Las seis producciones todas fueron de “género”, con excelente producción, actores profesionales, temas muy variados que no incluían la comedia popular, que además gustaron al público espectador, que las apoyó totalmente. Ante la sorprendente respuesta del público y la aceptación incondicional por parte de los exhibidores nacionales, se pensó que gracias a la Ley 814, el cine en Colombia había arrancado en serio.

LA ILUSION SE ESFUMO RAPIDAMENTE

Después de la Convocatoria de Producción del 2007, se empezó a romper rapidamente ese globo de esperanza, los ganadores empezaron a demorarse más de la cuenta en las entregas contractuales de sus producciones, las buenas producciones de “género” desaparecieron paulatinamente y el público empezó a darle la espalda al cine colombiano ante la ausencia de películas interesantes. Y a pesar de haber logrado subir un poco el número de producciones anuales entre el 2007 y el 2009, las ganadoras de los estímulos gubernamentales literalmente “tocaron fondo” en el 2010 cuando se estrenó solamente una película ganadora de la Convocatoria de Producción del FDC, cuando lo lógico habría sido entre 7 a 9 producciones. Y, encima de todo, más o menos desde la Convocatoria de Producción del 2011, los jurados escogidos por Proimágenes y el Ministerio de Cultura empezaron a premiar exclusivamente proyectos del mal llamado “cine de autor”, que no ha logrado encontrar su público dentro de la nueva dinámica del cine actual mundial, dominado totalmente por las grandes super-producciones de Hollywood, que son las preferidas de las audiencias del mundo entero. Su tratamiento general, más de estilo francamente documental, con actores “naturales”, dirigidas en su mayoría por realizadores haciendo sus primeras películas, no dieron la talla del cine de ficción realizado a inicios de la implementación de la Ley.

LAS POBRES CIFRAS DEL PRESENTE AÑO

En gran contraste con las primeras seis películas ganadoras de las Convocatorias de Producción del FDC, las últimas siete cintas (todas exhibidas este año), no lograron recopilar sino 224,953 espectadores en total, el escaso 5,89% de las primeras seis, a pesar de contar con las tres películas seleccionadas en el Festival de Cine de Cannes este año. Y lo peor de todo, es que los dos años anteriores arrojaron cifras igualmente mediocres: 249,088 espectadores en el 2013 y 358,209 en el 2014.

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Nuestra intención no es entrar a comparar o calificar las cualidades artísticas de unas películas con otras, ya que las primeras fueron hechas para el público general y las últimas para los jurados de los festivales de cine europeos. Y el público, que a final de cuentas es el que paga por ver lo que le gusta, ha tomado su sabia decisión en cuanto a comprar la boleta de lo que le interesa verdaderamente.

EL COMODO CHIVO EXPIATORIO

Para justificar las bajas entradas al “cine de autor” en Colombia, se ha decidido acusar a los exhibidores de cine por no “sostener a pérdida” en cartelera las películas que francamente no producen sino bostezos dentro del público general. En primer lugar, las salas de cine son un negocio 100% privado, que se maneja como cualquier negocio, no le pertenecen al gobierno ni a Mincultura y no están obligadas a exhibir producto que no responde a las reglas normales del negocio. De hecho, ni siquiera reciben “estímulos” del FDC, como los productores de cine, a los que les regalan la plata para hacer el cine que se les antoje, pero sí tienen que responder por la cuota impositiva de la Ley de Cine 814 (8,5% de sus entradas netas), que es la que alimenta los dineros que se riegan por toda la cadena de producción cinematográfica a través de las Convocatorias por Concurso y Automáticas del FDC.

Sin embargo o a pesar de estos ataques injustificados, casi todas las películas colombianas se exhiben teatralmente o tienen mayores posibilidades de exhibición que en casi cualquier otra parte del mundo, aunque muchas veces gran parte de su éxito puede depender del “músculo” que tenga dentro de la industria el distribuidor con el que se decidan asociar a la hora de salir a salas. Obviamente, películas malas, de muy baja calidad técnica, amateur o de temas poco aceptables, van a tener enormes dificultades en encontrar algún distribuidor que se interese por distribuirlas, y “ese” es un punto definitivo. Además, la última alternativa, la de distribuir personalmente (que algunos hacen en franca desesperación), es la muerte comercial más que asegurada y muchos son los que han salido “chamuscados”.

EL MITO DE LAS SEMANAS EN CARTELERA

Por alguna extraña razón los nuevos productores, que no tienen mucha experiencia en el asunto, se quejan no solamente de la competencia de las producciones de Hollywood (que irónicamente son las que alimentan los fondos del FDC), sino de la poca duración de sus “obras maestras” en los teatros, como si dos o tres semanas adicionales pudieran cambiar el destino de una pelicula de baja taquilla. En general, película que entra mal, sigue mal y termina mal… o peor.

LA INFLUENCIA DE LA LEY DE CINE ES CADA VEZ MENOS IMPORTANTE PARA LA INDUSTRIA

Debido a la falta de análisis y renovación dentro de la estructura del manejo de la Ley de Cine por parte de Proimágenes, Mincultura y el CNACC, la terca insistencia en la supuesta independencia y transparencia de los jurados extranjeros que escogen los proyectos ganadores a su gusto sin saber absolutamente nada del cine colombiano, la influencia inicial de la Ley de Cine y sus aparentes beneficios se han ido diluyendo en estos años con mayor velocidad que el aumento de sus ingresos gracias a las grandes taquillas del cine de Hollywood. Las Convocatorias -así como las becas de Mincultura- se están volviendo una simple “bolsa de empleo” fácil para el creciente número de desempleados que producen las facultades de cine anualmente y -como si fuera poco- los “premios gordos” siempre se los llevan “los mismos de siempre”, que solamente piensan en festivales y alfombras rojas y poco les importa la reacción del público colombiano.

Aunque el CNACC, Proimágenes y Mincultura insisten en tratar de convencer a todo el mundo que el aumento de películas anuales se debe totalmente a los beneficios de la Ley, la realidad es que este año, así como casi todos los anteriores, la mayoría de la producción no está apoyada en los estímulos monetarios del FDC, sino en el esfuerzo personal de cada uno de los productores independientes que siguen creyendo en las posibilidades de un cine que no tiene que estar atado a los gustos personales y a las dudosas decisiones de unos pocos jurados. De las 32 películas colombianas exhibidas hasta el 30 de Noviembre, solamente 7 empezaron sus rodajes con plata inicial del FDC, un escaso 21,88%. Y ni para qué hablar de los resultados de taquilla. De los 2’989.111 espectadores a cine colombiano en los 11 meses del año, solamente el 7,69% pertenece a las 7 producciones ganadoras de los estímulos del FDC.

LOS DAÑOS COLATERALES

No es ningún misterio la baja taquilla de muchas películas colombianas ultimamente, pero es triste ver películas excelentes como El Elefante Desaparecido, Antes del Fuego, Corazón de Leon, Siempreviva y Suave el Aliento relegadas a una mala taquilla debido al “daño colateral” de otras producciones.

TAQUILLA CINE INDEPENDIENTE (más de 100,000 espectadores)

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En un año donde 7 películas sobrepasaron el millón de espectadores, 4 sobrepasaron los 2 millones, 1 los tres millones y 1 los 4 millones, las estadísticas del cine colombiano son francamente vergonzosas en comparación. A 30 de Noviembre las 32 películas colombianas representaban el 10,49% de los 305 estrenos del año, pero solamente el 4,68% de la taquilla y el 5,46% de la asistencia, cifras muy por debajo de sus grandes posibilidades.

LA SORPRESA DEL AÑO

Colombia Magia Salvaje 720x316

Ya no es sorpresa que una de las películas más taquilleras del presente año fue el documental Colombia Magia Salvaje, que obtuvo una entrada de 2’354.588 espectadores hasta el 30 de Noviembre, colocándola en el puesto número cuatro de las películas más taquilleras de año. La verdadera sorpresa es que el documental no es colombiano ya que la mayoría de su equipo técnico es extranjero y fue un trabajo “de encargo” pagado por Almacenes Éxito y Ecoplanet, donde se ignoró olímpicamente a los grandes profesionales nacionales (***), entre cineastas y biólogos, que han dedicado su vida a recopilar la biodiversidad de nuestro país y son los que verdaderamente se deberían haber contratado para este trabajo; no por simple chauvinismo, sino por calidad y experiencia, ya que todo lo que se ve en el documental ya lo habían filmando y documentando desde hace años nuestros especialistas en la materia. En fin, eso es típico de un país sin memoria donde jamás se valora lo propio.

Aparte del mal sabor que deja la injusticia de la contratación de extranjeros menos capacitados para un trabajo como éste, la gran respuesta del público colombiano nos señala sin ninguna equivocación el tipo de cine que quiere ver. De hecho, el documental superó en más de 700,000 espectadores a Una Vez al Año No Hace Daño, de Dago García, que ha sido la película más taquillera en la historia del cine colombiano.

CONCLUSION

Hemos resaltado con cifras exactas el gran abismo que existe entre los inicios de una Ley que “pintaba bien”, pero que desafortunadamente no se ha sostenido en el tiempo debido a la falta de un análisis serio y continuado por parte de los entes gestores, que no cuenta con la autocrítica básica ante situaciones adversas como la falta de público y el oneroso VPF, que no ha tomado en cuenta la necesidad imperante de apoyar a la distribución/exhibición como parte fundamental del proceso cinematográfico, que no ha visto o no ha querido ver las fallas de una industria en crisis que ningún premio efímero va a resucitar milagrosamente. Hay que empezar a ver las cosas como son en la realidad y no solamente endiosar y resaltar las cifras del dinero que entra en números cada vez mayores, ciegamente ignorando al público colombiano que está ansioso de volver a ver ese tipo de cine que impulsó el inicio de la Ley y que se ha diluido en estos años y se encuentra francamente a la deriva…

Julio Luzardo
j_luzardo@hotmail.com

Datos estadísticos de CadBox Colombia

 

 

(*) Oswaldo Osorio – “Las Burbujas del Cine Colombiano” – Revista Kinetoscopio de Medellín, No. 111, de noviembre de 2015.
(**) 20 millones de espectadores en el 2006 y 18 millones en el 2007 y 2008, en comparación con los 60 millones de este año.
(***) Son muchos los profesionales, como Fernando Riaño, Eduardo Restrepo, Jacques Marchal (QEPD), Héctor Acebes -que conocemos personalmente- junto con un grupo grande de biólogos, expertos reconocidos en el país y en el exterior, que jamás han tenido acceso a los fondos económicos necesarios para hacer su trabajo con la dignidad necesaria. Y si se trata de la técnica, el “pionero mundial” de las filmaciones aéreas con Drones fue el colombiano Carlos Hoyos (QEPD), que introdujo con gran éxito esta forma de filmación en Hollywood hace muchísimos años y Foto Rudolf, fotografía panorámica y publicitaria, de aeronaves en vuelo, cenital y cartográfica, pioneros absolutos de esta técnica en el país. Así que en Colombia no somos ningunos neófitos en este tipo de trabajos.